Nieves Rodríguez Rivera

Ciegos, sordos y mudos

¿Cuándo perdimos la capacidad de asombro ante el horror? ¿Cuándo nos convertimos en seres insensibles a las desgracias ajenas? ¿En qué momento la tragedia se convirtió en cotidiana? ¿Cuándo nos convertimos en ratones?

Cada día, cada hora, despierto en la tragedia, en la tristeza de saberme una privilegiada mientras tomo mi café de buena mañana y escucho en la radio la arribada continua de hombres, mujeres y niños desesperados, en la desesperación más absoluta de lanzarse al mar y llegar a nuestras playas o morir en el intento.

Cada día las imágenes en la prensa, en el Telecanarias, los mismos cuerpos hacinados y extenuados, las mismas venas de África desangradas y me pregunto, otra vez me pregunto, nunca dejo de preguntarme, cuándo dejamos de vernos reflejados en la piel del otro, cuándo dejamos de lado el respeto a la dignidad debida al ser humano.

Quiero entender como entienden los niños y saber, que alguien me cuente, cómo nos hemos inmunizados al dolor, anestesiados o dopados para no ver el sufrimiento, que me digan cómo hemos dejado de ser sensibles al espectáculo del horror diario.

O tal vez, pensamos que la vida es así, que qué suerte haber nacido en el paraíso, y qué desgracia quienes nacieron en la otra orilla.

O tal vez, nunca pensaste más allá de ti mismo y crees que cada uno tiene lo que se merece y tú te mereces la suerte de vivir aquí porque solo el que trabaja, produce y sabe girar la cabeza y no ver nada de lo que ocurre a su alrededor, sobrevive.

O tal vez, nunca viste a un niño gritar “Barça o muerte” y Barça era la otra orilla, la de la esperanza no la de la miseria ni de la muerte.

“Barça o muerte” es el grito de guerra de los niños en las calles de Senegal que sueñan con arriesgar su vida sabiendo que pueden morir en el intento.

O es que solo somos fantasmas en esta calima del desierto, seres ya muertos, ciegos, sordos y mudos que deambulan por estas tierras lejanas, ausentes del dolor ajeno, inmunes a la tragedia que nos rodea.

 

Comentarios

Son ilegales.Deben ser repatriados a sus países.Es más, No deberían de dejarles llegar.Para eso tenemos radares y demás tecnología.Fuera de mi país,no quiero ilegales. Deberíamos actuar como lo hacen Australia,Suiza,Nueva Zelanda............Duros controles fronterizos y,a la mínima que te vayas de chulito,pa su casa de vuelta.Y naaaada de nacionalizaciones ni historias.España es de los españoles y sólo ellos tienen que decidir su futuro con las elecciones cada 4 años.Y no que lo hagan 2 millones de musulmanes "españolizados".No a a la demagogia migratoria.Sí a la protección de nuestros ciudadanos.
Ciegos, sordos, mudos...insensibles e incapaces de ver la REALIDAD que produce tragedias y miserias suyas y de sus hijos, son los padres que engendran y traen hijos al mundo como quien hace y saca churros... Senegal, por ejemplo, tiene tasas de fecundidad DISPARATADÍSIMAMENTE ALTAS: 4,45 hijos por mujer. Por eso es natural que la población de Senegal, entre 1960 y 2022, aumentara de 3.200.000 personas a 17.300.000. Un aumento del 440%, cuando el aumento de la población mundial lo hizo en un 162 %. ! DISPARATE COLOSAL! ¿ Cómo alimentar, vestir, dar enseñanza, salud... a tantísimos niños, CÓMO? ¡ IMPOSIBLE, para las familias y para el país! Siendo así, ¿ qué futuro puede tener semejante sociedad y país? En condiciones semejantes, y aún peores, están la inmesisima mayoría de pueblos y países subsaharianos. No es pena, ni limosnas...lo que necesitan esos africanos, sino pensar y trabajar más y menos dedicarse y aferrarse a viejas y horribles tradiciones, religiones... QUE ASÍ LOS TIENEN.
La señorita Nieves, " ve" y se preocupa tanto por los senegaleses, de un país tan lejano geográfica y culturalmente a Fuerteventura y Canarias. Y sus habitantes, con tantos viejos que después de haber trabajado toda su vida, ahora, al final de su existencia, se encuentran que no hay plazas ni residencias para ellos; como niños, jóvenes y adultos con deficiencias físicas y psíquicas, que no disponen de asistencia pública adecuada; y población majorera y canaria, víctima de una sanidad con recursos tan, tan precarios, a pesar de pagar y pagar impuestos, supuestamente para este servicio, como para otros... también tan deficientes...¿Estás TRISTES E INJUSTAS REALIDADES, en su isla, a su alrededor, no las ve ni las siente la señora o señorita Nieves?
Gente tan buena y caritativa con este tipo de inmmigración, saltándose las leyes españolas: de inmigración, seguridad, sanidad etc.... debería de predicar con el ejemplo, recogiendo, vistiendo y calzado, dando de comer... en sus propias casas, a unos cuantos de los que entran ilegalmente. Esto sería mucho más efectivo que escribir relatos o cuentos de bondades y acogimientos públicos de esas personas. Y DE MÁS SINCERIDAD.
Me consta que doña Nieves acoge en su casa a varios inmigrantes. ¿O no?

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